En qué creemos

DECLARACION DE FE A LA LUZ DE JESUCRISTO

EN QUE CREEMOS:

LA BIBLIA

La única base para nuestra fe es la Santa Biblia, la Palabra de Dios, compuesta por los sesenta y seis libros del Antiguo y del Nuevo Testamento. Inspirada por el Espíritu Santo, es la autoridad suprema y final en todo asunto de fe y práctica.

Las Sagradas Escrituras son la revelación escrita de Dios al ser humano y, por tanto, la única regla infalible y suficiente de fe y conducta. La Escritura interpreta a la Escritura y debe ser entendida conforme a su contexto histórico y gramatical, bajo la iluminación del Espíritu Santo. Por ello, rechazamos toda interpretación de carácter privado o contraria al conjunto del testimonio bíblico.

Reconocemos que las Sagradas Escrituras presentan una unidad orgánica. En su constitución interna revelan la Ley y el Evangelio; en su constitución externa están formadas por los treinta y nueve libros del Antiguo Testamento y los veintisiete libros del Nuevo Testamento.

LA SANTISIMA TRINIDAD

Hay un Dios verdadero, que existe eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Cada uno de los cuales posee por igual todos los atributos de la Deidad y las características de personalidad.

EL PADRE 

Es el Creador de todo lo visible e invisible y el autor del eterno plan de salvación, establecido desde antes de la fundación del mundo.

JESUCRISTO

Es Dios, el Hijo eternamente engendrado del Padre, la Palabra eterna hecha carne por obra del Espíritu Santo y de la virgen María. Es verdadero Dios y verdadero hombre, dos naturalezas en una sola persona.

Jesucristo murió en la cruz, fue sepultado y resucitó corporalmente al tercer día. Ascendió al cielo, está sentado a la diestra del Padre e intercede continuamente por nosotros como el único mediador entre Dios y los hombres.

EL ESPÍRITU SANTO

Procede eternamente del Padre y del Hijo. Es el Señor y dador de la vida; revela el conocimiento de Dios por medio de las Sagradas Escrituras, convence al mundo de pecado, santifica, consuela, guía y capacita a los creyentes para vivir una vida santa y dar fruto para la gloria de Dios.

EL SER HUMANO

Creemos que el ser humano fue creado por Dios a su imagen y semejanza. Está constituido por espíritu, alma y cuerpo. Asimismo, creemos que Dios creó al ser humano varón y hembra.

Creemos tanto en la absoluta soberanía de Dios como en la responsabilidad moral del ser humano. Reconocemos que la soberanía divina y el libre albedrío humano no son contradictorios, sino compatibles dentro del propósito revelado por Dios.

LA SALVACIÓN

Dios creó a Adán y Eva a su imagen y semejanza. Sin embargo, al rebelarse contra Él, el pecado entró en el mundo, trayendo muerte espiritual para ellos y para toda su descendencia.

Todos nacemos físicamente vivos, pero espiritualmente muertos en nuestros delitos y pecados. Por ello, todos necesitamos el perdón de nuestros pecados y la reconciliación con Dios mediante la obra regeneradora del Espíritu Santo.

Mediante la fe en Jesucristo nacemos de nuevo por obra del Espíritu Santo y recibimos vida nueva en Cristo.

Somos salvos por la gracia de Dios, mediante la fe, la cual produce buenas obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Los que tienen al Hijo tienen la vida; los que no tienen al Hijo de Dios no tienen la vida. Dios nos ha dado este testimonio para que sepamos que tenemos vida eterna. El Espíritu Santo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.

Los hijos de Dios tienen la ley de Dios escrita en sus corazones conforme a las promesas del Nuevo Pacto, y sus cuerpos son templo del Espíritu Santo.

EL MUNDO ESPIRITUAL

Creemos que, así como existe un mundo físico o material, existe también un mundo espiritual o inmaterial, creado y gobernado soberanamente por Dios. Este mundo espiritual incluye ángeles y demonios.

Los ángeles fueron creados por Dios para servirle y cumplir sus propósitos como sus mensajeros y ministros.

Creemos que Satanás es un ser creado que se rebeló contra Dios y cayó de su posición original. La Escritura lo identifica como «el dios de este siglo» y el gobernante del reino de las tinieblas. Junto con los poderes espirituales de maldad, procura tentar, acusar y engañar al mundo entero.

Creemos que Jesucristo vino para destruir las obras del diablo, despojar a los poderes de las tinieblas y trasladar a los creyentes del reino de las tinieblas al reino de su amado Hijo.

LA IGLESIA

Creemos que Jesucristo es la única cabeza de la Iglesia, la cual es su cuerpo y está formada por todos los que han nacido de nuevo por la fe en Él.

Cristo dio a su Iglesia ministros, conforme a Efesios 4:11, para capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios.

Nos congregamos para adorar a Dios en espíritu y en verdad, proclamar fielmente su Palabra, participar de las ordenanzas del Bautismo y la Cena del Señor, perseverar en la oración, vivir la comunión fraternal y cumplir la Gran Comisión.

Reconocemos como medios de gracia la predicación de la Palabra, el Bautismo, la Cena del Señor y la oración, por medio de los cuales Dios fortalece la fe y edifica a su pueblo.

Creemos en la libertad de conciencia y en la libertad religiosa. Rechazamos toda forma de fanatismo, coerción o imposición ideológica o religiosa, afirmando que la fe debe ser una respuesta libre a la obra de Dios.

La iglesia local es la expresión visible del cuerpo de Cristo en cada lugar y está llamada a vivir en santidad, unidad, amor y misión.

La Iglesia existe para glorificar a Dios haciendo discípulos de Jesucristo en todas las naciones.

LAS ORDENANZAS

Creemos que el Bautismo y la Cena del Señor son las dos ordenanzas instituidas por nuestro Señor Jesucristo para ser observadas por su Iglesia hasta su regreso.

BAUTISMO

El Bautismo es el testimonio público de la fe del creyente en Jesucristo. Debe administrarse por inmersión, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, a quienes han profesado personalmente su fe en Cristo y poseen capacidad para responder al evangelio.

CENA DEL SEÑOR

La Cena del Señor es una ordenanza conmemorativa del sacrificio redentor de Cristo en la cruz. Al participar de ella con fe, el creyente proclama la muerte del Señor, recuerda su obra redentora y participa de la comunión espiritual con Cristo y con su Iglesia. Debe celebrarse mediante el pan y el vino, símbolos del cuerpo y la sangre del Señor.

LA GRAN COMISIÓN

Por la gracia de Dios podemos cumplir el Gran Mandamiento de amar a Dios y a los demás y la Gran Comisión de hacer discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Creemos que, hasta el regreso de Jesucristo, es deber y privilegio del creyente proclamar su evangelio, en palabra y vida a todo el mundo y discipular a toda persona en cada nación, de acuerdo con el mandato dado por el mismo Señor Jesucristo. Esto requiere que toda ambición personal sea subordinada a una entrega total a Jesucristo y a su causa, porque Él nos amó hasta el fin.

LAS AUTORIDADES

Creemos que Dios ha establecido las autoridades civiles, eclesiásticas, familiares y laborales para el orden y el bienestar de la sociedad. Reconocemos la distinción entre la Iglesia y el Estado como instituciones con funciones diferentes, pero establecidas por Dios. Por ello, toda autoridad legítima debe ser respetada y obedecida, siempre que sus mandatos no contradigan la voluntad revelada de Dios.

LA FAMILIA

Creemos que Dios nos creó varón y hembra y que el matrimonio es una unión sagrada entre un hombre y una mujer.

La familia es una institución establecida por Dios para la preservación de la sociedad, sobre el fundamento del vínculo matrimonial monógamo; y en la indisolubilidad de éste.

El respeto por la vida humana y la procreación responsable y a conciencia, condenamos el aborto y los métodos anticonceptivos de efecto abortivo.

LA SEGUNDA VENIDA

Creemos en la segunda venida personal, visible, gloriosa y victoriosa de nuestro Señor Jesucristo para consumar el plan redentor de Dios. Sostenemos una posición premilenial y pretribulacional, creyendo que el arrebatamiento de la Iglesia ocurrirá antes del derramamiento de la ira de Dios y que, posteriormente, Jesucristo regresará en gloria para establecer su reino milenial sobre la tierra.

EL JUICIO FINAL

Creemos que, al morir, los creyentes parten para estar con Cristo, mientras esperan la resurrección gloriosa de sus cuerpos. Quienes mueren sin haber puesto su fe en Jesucristo permanecerán separados de Dios hasta el juicio final. Creemos en la resurrección corporal de todos los muertos y en el juicio justo de Dios: los justos heredarán la vida eterna en la presencia del Señor, y los impíos recibirán condenación eterna.