DECLARACION DE PROPÓSITO
VISIÓN:
Las Cuatro C
La iglesia debe desarrollarse de manera equilibrada en cuatro dimensiones complementarias: Comunión, Comunidad, Causa y Corporación. Cada una cumple una función esencial y todas encuentran su unidad en Cristo, quien es la cabeza de la Iglesia.
COMUNIÓN: La iglesia como cuerpo
La iglesia es, ante todo, un cuerpo espiritual unido a Cristo por medio del Espíritu Santo. La comunión con Cristo es el fundamento de toda la vida y el ministerio de la Iglesia. Permanecer en Él significa vivir en intimidad, obediencia y dependencia, siendo guiados por el Espíritu Santo, dando fruto y experimentando la presencia de Dios en la adoración, la oración y la santidad.
Rol: Intercesor – Adorador.
Es posible enseñar la Biblia, predicar, aconsejar, cuidar y administrar con excelencia sin depender de Cristo. Sin embargo, todo ministerio que no permanece unido a la Cabeza termina produciendo las obras de la carne en lugar del fruto del Espíritu (Gálatas 5:19-23).
COMUNIDAD: La iglesia como familia
La iglesia es una familia espiritual donde los creyentes se aman, se cuidan, se restauran y caminan juntos. Es un hogar de fe donde cada persona aprende a vivir su identidad en Cristo, experimenta el cuidado del cuerpo de Cristo y encuentra un lugar donde pertenecer y servir, prestando especial atención a quienes atraviesan momentos de mayor necesidad o debilidad. En esta comunidad somos llamados a crecer en santidad, reflejando el carácter de Cristo mediante una vida de amor, obediencia, servicio y dependencia del Espíritu Santo.
Rol: Sacerdote – Mentor.
Jesús es el Buen Pastor. Quienes sirven en este ministerio ayudan, aconsejan, cuidan, restauran y acompañan a otros en su crecimiento espiritual.
CAUSA: La iglesia como ejército
La iglesia ha sido enviada a cumplir la Gran Comisión proclamando el evangelio, haciendo discípulos, plantando iglesias y extendiendo el Reino de Dios hasta los confines de la tierra.
Rol: Profeta – Predicador – Maestro.
Cristo es el centro del mensaje que proclamamos. La Iglesia anuncia fielmente su Palabra y llama a todas las personas al arrepentimiento y a la fe en Jesucristo.
CORPORACIÓN: La iglesia como organización
La iglesia administra responsablemente los recursos que Dios le ha confiado para cumplir su misión. La organización, la administración, las finanzas y las instalaciones no constituyen un fin en sí mismas, sino herramientas al servicio del Reino de Dios.
Rol: Rey – Líder – Administrador.
Cristo es el Señor de la Iglesia. Todo liderazgo y toda administración deben ejercerse bajo su autoridad, procurando que cada recurso contribuya al cumplimiento de la misión.
Las cuatro dimensiones son inseparables. Una iglesia saludable vive en comunión con Cristo, crece como comunidad, cumple su causa y administra con fidelidad los recursos que Dios le ha confiado. Cuando estas cuatro áreas permanecen en equilibrio, la Iglesia glorifica a Dios y refleja el carácter de Jesucristo al mundo.
DECLARACIÓN DE PROPÓSITO
A la Luz de Jesucristo – Iglesia Cristiana existe para vivir en comunión con Jesucristo, la Cabeza del cuerpo, reflejar la imagen de Dios en la tierra y glorificar su nombre.
Como cuerpo de Cristo: permanecemos unidos a nuestra Cabeza mediante la oración, la adoración, la obediencia a su Palabra y la dependencia del Espíritu Santo, reconociendo que toda verdadera vida, fruto y poder provienen únicamente de Él.
Como familia de la fe: vivimos el Gran Mandamiento amándonos, cuidándonos unos a otros, fortaleciendo al débil, restaurando al herido y creando un ambiente donde cada persona encuentre un lugar para pertenecer, crecer en santidad y servir conforme al propósito de Dios.
Como ejército de Dios: cumplimos la Gran Comisión proclamando a Jesucristo como el único Salvador, haciendo discípulos, formando líderes, plantando iglesias, enviando obreros y extendiendo el reino de Dios hasta alcanzar nuevos territorios.
Como administradores del Reino: ejercemos una mayordomía fiel, íntegra y excelente de los recursos, dones y oportunidades que Dios ha puesto en nuestras manos, procurando el crecimiento, la expansión y la efectividad de la obra que Él nos ha encomendado.
Creemos que la comunidad, la causa y la corporación solo pueden cumplir su propósito cuando permanecen unidas a Cristo. Por ello procuramos desarrollar un ministerio equilibrado que funcione como cuerpo para la comunión con Dios, familia para el cuidado, ejército para la misión y organización para la mayordomía.
Todo lo hacemos para la gloria de Dios.
Las Cuatro C
- Comunión: Vivimos centrados en Cristo, la Cabeza de la Iglesia.
- Comunidad: Vivimos el Gran Mandamiento amándonos y sirviéndonos unos a otros.
- Causa: Cumplimos la Gran Comisión haciendo discípulos de todas las naciones.
- Corporación: Administramos fielmente los recursos que Dios ha confiado a su Iglesia.
Todo para la gloria de Dios.